Los canceres de
colon y del recto son frecuentes y constituyen una de las primeras
causas de muerte en una gran mayoría de países. La
frecuencia de este cáncer aumenta después de los 45
años de edad.
El cáncer de colon
y del recto
El colon forma
parte de los intestinos, su pared interior esta tapizada de una mucosa,
en donde se pueden desarrollar algunas tumores denominados
pólipos o adenomas. Estos pólipos son benignos pero
pueden evolucionar lentamente hacia la malignidad.
Los
pólipos y los canceres del intestino muy a menudo sangran en muy
poca cantidad (sangrado microscópico). Este sangrado puede ser
detectado por intermedio de un test denominado Hémoccult II®.
Los factores
de riesgo
La edad, a
partir de 50 años, la probabilidad de presentar uno o varios
pólipos aumenta
La enfermedad de
Crohn y la rectocolitis hemorragica,
El modo de vida,
la sedentaridad, una alimentación rica en grasas de origen animal
El despistaje tiene en cuenta la situación del
individuo
Si la edad es
el único factor de riesgo, es necesario que todas las personas
entre 50 y 74 años de edad realicen un test de Hemoccult II® cada dos
años. El despistaje consiste en la
búsqueda de sangre oculta (microscópica) en las heces.
En caso exista
otro factor de riesgo, es necesario consultar con su medico.
Los programas de despistaje.
En algunos países existen programas de despistaje de
cáncer de colon y del recto. Para saber si en su pais hay un
programa de depistaje consulte la pagina web del Ministerio de Salud.
En caso contrario, interrogue a su medico sobre la posibilidad de
realizar el test de Hémoccult II®.
La
detección y ablación de un pólipo evita que dicho
tumor se transforme en cáncer
Una vigilancia
regular es necesaria si la persona ha tenido uno o varios
pólipos o un tumor maligno porque el riesgo de recidiva es mas
importante.
Los signos
clínicos del cáncer de colon y de recto
perdida de
peso, presencia de sangre en las heces, dolores abdominales,
alteraciones del transito intestinal (diarrea o estreñimiento
persistentes) o oclusión intestinal.
En caso de
pólipo el tratamiento consiste a extraer dicho tumor benigno en
el curso de la coloscopia. En caso de tumor maligno que ha invadido la
pared del colon o del recto, una intervención quirúrgica
importante es necesaria, que puede ser completada con una
quimioterapia.