Actualizado miércoles 20/01/2010 18:13 (
CET)
CRISTINA DE MARTOS
MADRID.- También conocidos como vitamina F, los ácidos grasos omega 3 han demostrado su capacidad para alargar la vida de los enfermos coronarios. Sin embargo, no estaba claro cómo lo hacen. Ahora, un estudio publicado en 'JAMA' indica
que la presencia de altos niveles en sangre de estas moléculas
protege a los telómeros, unas estructuras situadas en los
cromosomas relacionadas con el envejecimiento celular.
La Asociación Médica de Estados Unidos recomiendaaumentar la ingesta de ácidos grasos omega 3como
herramienta para prevenir la aparición de enfermedades
cardiovasculares tras comprobar su capacidad para aumentar la esperanza
de vida de los pacientes que las sufren. Entre los posibles mecanismos
subyacentes a este fenómeno están acciones
antiinflamatorios, antihipertensivos o antiplaquetarios, pero lo cierto
es que se desconoce cómo funcionan exactamente.
Un
grupo de investigadores de la Universidad de California (San Francisco,
Estados Unidos) pensaron que este efecto protector podría tener
que ver la longitud de los telómeros, un marcador de la edad
biológica. Estas estructuras son secuencias repetitivas de ADN
que forman una especie de tapa protectora en el extremo de los
cromosomas, "como el tope de plástico que se pone en el extremo de los cordones", explica Ramin Farzaneh-Far, líder del estudio.
Cada
vez que una célula se divide todo su material genético se
debe duplicar. En ese proceso, los telómeros suelen acortarse.
Con el paso del tiempo, cuando su longitud llega a un punto
crítico, la célula muere. Conocer cuánto miden los
telómeros es pues un buen indicador del envejecimiento de un
organismo.
Telómeros más largos, células más jóvenes
Procedentes
de un gran estudio que está analizando la relación de los
factores psicosociales con las enfermedades cardiovasculares, los
investigadores seleccionaron a 1.000 sujetos que padecían alguno
de estos trastornos y midieron sus niveles en sangre de ácido
decosahexaenoico (DHA) y eicosapentaenoico (EPA). Después,
midieron la longitud de los telómeros de sus leucocitos
(glóbulos blancos). Cinco años después, volvieron
a medirlos.
Los
resultados, después de ajustarlos frente a posibles factores de
confusión, sugieren que de alguna forma la presencia de omega 3
en la sangre ralentiza el ritmo al que se acortan los telómeros.
Aquellas personas que al inicio tenían las mayores
concentraciones sanguíneas de estos ácidos grasos, al
cabo de cinco años habían sufrido una menor destrucción de estas estructuras, comparado con los que tenían los niveles más bajos.
Para verificar este fenómeno y averiguar cómo se produce exactamente serán necesarios nuevos estudios.
Mientras tanto, los autores apuntan dos posibles explicaciones. Que los
omega 3 frenen de algún modo el estrés oxidativo, "un
potente conductor del acortamiento de los telómeros", o que
aumenten la actividad de la telomerasa, la enzima que alarga estas
estructuras.
"En
resumen –concluye el trabajo-, en pacientes con enfermedad
coronaria estable, existía una relación inversa entre los
niveles en sangre de ácidos grasos omega 3 y la tasa de
acotamiento de los telómeros al cabo de cinco años".