PATRICIA MATEY
MADRID.- "El caso más
dramático que recuerdo es el de un niño de cuatro años cubierto de cicatrices,
al que marcaron la piel con un objeto candente, con la cadera rota. Le dieron
patadas en la espalda y en el estómago, hasta romper su vena cava. Era una
víctima de torturas. Lamentablemente estos casos no son tan insólitos", rememora
a elmundo.es Carole Jenny, directora del grupo de Protección Infantil del
Hospital de Niños de Hasbro en Rhode Island (EEUU) y una de las artífices de la
creación de la subespecialidad pediátrica en malos tratos infantiles.
Distinguir cuando una 'señal' es fruto de un acontecimiento accidental o la
'huella física' que el abuso deja en los menores no es fácil. "Por la
complejidad de este campo y por la necesidad de contar con personal intensamente
formado para que sea capaz de diagnosticar y tratar los abusos se
decidió crear la subespecialidad", documenta la experta estadounidense.
Luis Martín-Álvarez, pediatra de Atención Primaria y miembro de la Sociedad
Internacional para la Prevención del Maltrato en la Infancia (ISPCAN) comparte
la misma opinión que la doctora Jenny. "La propuesta se basa principalmente en
la necesidad de mejorar las habilidades clínicas del pediatra en los centros de
salud para la detección de situaciones de maltrato en la infancia (MTI) y la
competencia para diagnósticos definitivos", explica.
La negligencia, el maltrato más frecuente
En España, un artículo de revisión realizado por Soriano Faura, de la Agencia
Valencia de Salud, y el Grupo Previnfad-Promoción del Buen Trato y Prevención
del MIT [de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap)],
revela que la incidencia de maltrato infantil en el ámbito familiar
entre 2001 y 2005 ha aumentado en un 146,29%.
Publicado recientemente en 'Revista Pediatría de Atención Primaria', constata
además que "la negligencia es el tipo de maltrato más frecuente, representa el
86,4% del total, seguido del abuso emocional y, posteriormente, del maltrato
físico".
Jesús de la Gandara, jefe de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos,
afirma que el número de casos de abusos "en nuestro país es escandaloso y un
problema gravísimo. El maltrato psicológico, más difícil de detectar que el
físico, deteriora el cerebro del menor. Tampoco es fácil identificar los abusos
sexuales. Ahora nos estamos encontrando con adolescentes con anorexia y bulimia
que empiezan a relatar en las consultas que sufrieron este tipo de abusos en la
niñez. Los psicólogos y psiquiatras de mi centro me relatan un caso de estos
cada semana".
Los nuevos 'protectores' estadounidenses de los menores serán, por tanto,
pediatras con formación en desarrollo y comportamiento de los
pequeños, pero también con conocimientos forenses. Incluso aprenderán a
testificar en un juicio.
"El abuso infantil y la negligencia tendrían que considerarse una emergencia
nacional", reza la nota emitida por Robert Block y Vincent Palusci, del Centro
de Protección Infantil, en el Hospital de Michigan, en el 'Journal of
Pediatrics', en apoyo a la decisión de crear la nueva subespecialidad.
Ambos expertos aclaran que en junio de 2005 la Junta estadounidense de
Pediatría [que determina entre otras cosas los programas médicos de esta
especialidad], aceptó la petición de crear la subespecialidad en malos tratos,
cuyos orígenes se sitúan en 1962 cuando Henry Kempe, creadora del equipo de
Protección Infantil en el Hospital General de Colorado (Denver), y su equipo
definieron lo que se conoce como el 'Síndrome del niño maltratado'. Finalmente,
en 2006, la Junta Americana de Especialidades Médicas dio su visto bueno a la
nueva especialidad pediátrica.
"Las dos razones más importantes para su creación son el creciente
conocimiento que se tiene de este campo, gracias a las múltiples investigaciones
que se han llevado a cabo [hay más de 16.000 trabajos publicados sobre MTI y
cerca de 15.000 sobre abandono] y la constatación de que los residentes
en pediatría no reciben la suficiente formación sobre abusos
infantiles", aclaran los expertos de Colorado.
Estas declaraciones están respaldadas "por un artículo publicado el pasado
mes de febrero en 'Child Abuse & Neglect', en el que se evidencia no sólo la
necesidad de crear la especialidad, sino también la de que todos los pediatras,
especialmente los de Atención Primaria, tengan una formación continuada y basada
en casos clínicos", declara Martín-Álvarez.
Incapacidad para diagnosticar
Concretamente, el estudio al que hace mención el experto español se basa en
las respuestas de 250 miembros de la Asociación Americana de Pediatría sobre
malos tratos infantiles. "La mayoría de los participantes reconoció tener poca
experiencia a la hora de evaluar y comunicar un caso de abusos o negligencia.
Asimismo, casi todos los encuestados confesaron que tuvieron que consultar con
un experto para poder diagnosticar algún caso", declaran Wendy Lane y Howard
Dubowitz, ambos de la Universidad de Maryland y autores del estudio.
Carole Jenny aclara que "actualmente algunos países europeos están
desarrollando cursos especiales con una acreditación similar a la que
se obtiene en EEUU con la nueva subespecialidad pediátrica. En Canadá se está
planificando ahora su creación, mientras que en Finlandia tienen una figura
similar a la nuestra que es la del pediatra social".
La misma que existe en España. José A. Díaz Huerta, director del Programa de
Maltrato infantil de la Comunidad de Madrid y presidente de la Comisión Clínica
sobre Violencia y Maltrato Infantil del Hospital Infantil Universitario Niño
Jesús (Madrid) es quien mejor la encarna. Confirma que "dentro de nuestras
fronteras son los pediatras sociales los que están capacitados para hacer el
diagnóstico de estos casos".
Este especialista, junto con Juan Casado [jefe de la Unidad de Cuidados
Intensivos del Hospital Niño Jesús], lleva cerca de cinco años impartiendo
"cursos intensivos para entrenar a médicos, pediatras o no, enfermeras,
trabajadoras sociales y matronas en la detección de niños maltratados. Tratamos
de enseñarles a diferenciar las lesiones físicas fortuitas de las que son
provocadas", reconoce Casado.