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LA FABRICACION DE NUEVAS PATOLOGIAS
     


El libro explica los mecanismos utilizados por la industria farmacéutica para crear nuevas enfermedades con la finalidad de ampliar el mercado de medicamentos.

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Los conflictos de intereses en medicina

 

Emilio La Rosa Rodríguez (1)

 

El conflicto de intereses se define como un conjunto de condiciones y circunstancias que pueden influenciar indebidamente el juicio profesional en relación al interés primario (bienestar y tratamiento del paciente) por un interés secundario (provecho económico, afán de notoriedad, prestigio, y promoción profesional). Este tipo de conflicto se refiere sobre todo a una “situación” y no necesariamente a un “comportamiento”. Por esta razón, difiere esencialmente de la “falta científica” (plagio, invención o distorsión de resultados,..), la cual afecta la seriedad y calidad científica.

El principal interés de un profesional de la salud es actuar por el bien de las personas y la comunidad a la que sirve. El interés secundario frecuentemente no tiene ninguna relación con la misión fundamental del profesional. Este es generalmente el producto de un enfrentamiento entre diversas presiones, ya que dicho profesional puede estar confrontado a un conflicto de intereses de naturaleza política, académica, religiosa o personal. Sin embargo, muy a menudo el interés secundario es de naturaleza financiera.

Existe pues, conflicto de intereses cuando una persona tiene la obligación moral de actuar en nombre de otros y que esta acción se ve comprometida por los estrechos vínculos que tiene con un tercero.

En los países donde no existen una reglamentación sobre el tema, los conflictos de intereses en medicina pueden ser de diversas formas: regalos directos e indirectos, patrocinio de actividades culturales y científicas, formación permanente e investigación financiada por la industria farmacéutica, posesión de acciones o títulos financieros, financiamiento de cátedras académicas o de asociaciones de profesionales, actividades de consultor, etc, etc.

La costumbre de los regalos no sólo está muy extendida en diferentes países, sino que también es considerada como “normal” , a tal punto, que la mayoría de médicos desean y esperan que las empresas farmacéuticas patrocinen sus reuniones de formación permanente. Además, esas prácticas se encuentran muy anclada en la vida profesional, no permitiendo ningún tipo de cuestionamiento. Así pues, un porcentaje significativo de médicos que reciben regalos de las empresas farmacéuticas, niega su influencia a pesar de las evidencias que demuestran lo contrario .

Las cenas y los viajes para asistir a conferencias, congresos, simposios y coloquios, son prácticas comunes en muchos países. Sin embargo, se sabe que dichas prácticas influencian y aumentan la prescripción de medicamentos pertenecientes al laboratorio que financia esas actividades. De la misma manera, muchas sociedades médico-científicas dependen, para la publicación de sus revistas y suplementos, del patrocinio y de la ayuda financiera de la industria. Esta ayuda se da generalmente a través de la publicidad farmacéutica que dichas revistas insertan en sus páginas. Este tipo de dependencia tiene generalmente algunas consecuencias, tal como lo precisa un estudio donde se demuestra que los suplementos de las revistas que están patrocinados por la industria farmacéutica tienen tendencia a hacer más promoción a sus patrocinadores comparados con otros suplementos que no benefician de este tipo de ayuda.

 
Dar o recibir regalos tiene un significado preciso y un carácter muy importante en muchas culturas, incluso un regalo insignificante exige lealtad y amistad. Ciertos estudios sobre la toma de decisiones muestran que el interés personal afecta el proceso de reflexión. Cuando los investigadores solicitan a las personas que expliquen la falta de objetividad, éstas afirman que ninguna recompensa los hará perder su objetividad. Por el contrario, sus colegas serian mucho más influenciables. En realidad, da la impresión que las personas encuestadas han considerablemente subestimado su pérdida de objetividad.

Dichos trabajos muestran también que esos mecanismos son inconscientes e indirectos. El interés personal modifica la forma en que los individuos buscan y analizan la información, y los médicos e investigadores no son inmunes a este tipo de reacción. Así por ejemplo, los internos y residentes de un hospital que participaron en eventos científicos organizados o patrocinados por un laboratorio farmacéutico tuvieron una mayor predisposición para prescribir medicamentos comercializados por el patrocinador, comparado con aquellos que no asistieron a dichos eventos. Los investigadores concluyen que cualquier medida para controlar la influencia de las compañías farmacéuticas (limitar los regalos, sensibilizar a los médicos u obligarlos a declarar cualquier regalo recibido) está condenada al fracaso porque se basa en un modelo falso del  comportamiento humano. Su conclusión es simple: hay que prohibir todo tipo de regalos que la industria farmacéutica ofrece a los médicos. En algunos países estos regalos son considerados como casos de corrupción.

El concepto de conflicto de intereses no es sinónimo de juicio sobre la honestidad de la persona, sino que expresa más bien una injerencia latente. Por cierto, a menudo es difícil o imposible detectar una influencia nefasta. La magnitud actual de las interacciones entre el médico y la industria farmacéutica afectan la prescripción y el comportamiento profesional; esta situación debe ser tratada con seriedad por el gobierno, los profesionales y las sociedades científicas.